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lunes, 19 de enero de 2015

Atrapado en el reflejo: Transtorno Narcisista

Cuando escuché por primera vez el termino del  "Transtorno Narcisista", una alerta se hizo escuchar en mi mente. No daba crédito a que una suma de conductas, fuera indicador de este transtorno sicologico de impensadas consecuencias.

Y cuando hablo de impensadas consecuencias, me refiero a que no es creíble que exista gente que maneje de forma fría y calculadora cada una de las relaciones afectivas a las que tiene alcance.
 





¿Y qué cosas tan terribles podemos encontrar en la relación con un narcisista?

1. No existe un verdadero interes en acrecentar el amor. Lo único que importa es manipular lo suficientemente al otro, para que sienta que ante cualquier "error" puede perder tan valiosa compañia. La pareja de un narcisista es un "medio" o un "bien", que como tal, puede ser depreciado o reemplazado a voluntad.

2. Constante sentimiento de insatisfacción: No existe manera de compensar esta situación. En el momento en que intentes suplir algun reclamo indicado por tu pareja, magicamente aparecerá otro, y será tu culpa el no haberlo previsto.
 
3. Las personas con desordenes narcisistas, están tan pendientes de sí mismos que los intereses y necesidades de los demás, pasan a ser temas sin mayor relevancia en su vida.  Viven cubiertos por un manto de indiferencia que les impide tener mayor empatía por los sentimientos de los demas.

4. Es casi imposible establecer con ellos una comunicación franca y sincera, ya que usualmente estan en una posición defensiva, estudiando friamente cada uno de los posibles movimientos posibles para poder deshabilitar a su rival al menor  descuido. Tampoco aceptan cuestionamientos de su conducta, ya que usualmente, los errores son cometidos por culpa de los "demas".

5. El trastorno narcisista de la personalidad también se asocia frecuentemente con desviaciones sexuales, en donde es común humillar a la pareja o hacerle sentir que el acto en si, es una "moneda de cambio" o un "acto despreciable", del que ellos no quieren formar parte. Eso los lleva a realizar un constante acto de "da y quita", con la finalidad de que su pareja se sienta "afortunado" de estar con ellos. Esta nueva "arma" de manipulación, funciona de maravillas para sus intereses, ya que pretender liberarse de ese circulo, implicaría una demostración de "no quererlos lo suficiente", o  de quererlos "solo para ese aspecto", lo que genera una gran grado de culpa en la otra parte, transformando a su pareja en una suerte de rehen emocional que se moverá constantemente entre el sentimiento de culpa y el dolor de no sentirse aceptado por su pareja narcisista. Una vez obtenido este resultado, el narcisista despreciará rápidamente a la pareja, la que perderá súbitamente su valor, pudiendo pasar rápidamente de la idealización hasta el mayor desprecio. Usualmente todo aquello desencadena en el buscar de una nueva pareja por parte del narcisista, que le permitirá reanudar una relación patológica, y a la cual, como en muchos casos, acabará destruyendo psicológicamente.

6. Pasar del amor al odio, de manera constante. Un circulo sin fin, que terminará solo cuando la otra persona tome la determinación. Es casi imposible que un narcisista cargue con la responsabilidad de una ruptura, ya que usualmente será siempre culpa de la pareja.

7. Necesidad constante y enfermiza de halago. Su egocentrismo deriva en comportamientos donjuanescos, en los que la conquista de otra persona cumple esencialmente la función de servir para reafirmar la imagen idealizada de sí mismos. Enamorar a los demás implica para ellos la confirmación de su alto valor, como consecuencia del cual los otros le admiran y enamoran. Por eso, cuantas más personas se conquiste, más razones habrá para aumentar esa autoestima. Cuanto más dificil sea una persona de conquistar, mayor interés tiene para ellos el lograrlo, ya que reafirmará más la idea de su propio valor.

Como pueden ver, si estan frente a una o mas caracteristicas de esa especie, ha llegado el momento de escapar, y muy lejos.

viernes, 16 de enero de 2015

La ley del Hielo

"No te hablo, No me hablas,
y solo el silencio nos observa,
Como dos desconocidos,
Nos miramos el uno al otro,
y sabemos que llegará el día,
en que no hablaremos más".

 



La Universidad de Baylor, en Texas, llego a la conclusion que la ley del hielo, puede herir aún mas que una discusión real:
"Según afirma el estudio, por lo general en una relación existe una persona que se retira y otra que hace las demandas. Cuanto más uno exige y se queja, más la otra parte se retira, y así sucesivamente, señala el estudio. Este comportamiento repetitivo, finalmente termina por quebrar la relación y de una manera mucho más definitiva que una discusión, donde al menos, ambas partes explican lo que les está molestando. 

Por ello las personas necesitan ser conscientes de lo que está ocurriendo y de encontrar una alternativa o un enfoque más constructivo y educado para resolver los conflictos."


El silencio, llega cuando las palabras no surten efecto en la cabeza de la otra persona. Es sin duda un ejercicio erroneo, pero, cuando quedas relegado a ser siempre como el que "crea los problemas" - en una absurda idea de que los problemas de la pareja surgen de solo un extremo- , y tienes que ser quien quiebre siempre estas "treguas" de silencio, terminas dandote cuenta que por mucho que intentes manejar la comprension, todo será una prorroga hasta el proximo silencio.

¿Como llega una pareja a elegir el silencio como una opción para sus problemas?

Pienso que si bien, no es el mejor de los recursos para solucionar un problema, puede calmar las cosas. Creo que las palabras pueden herir más en el tiempo que un silencio. Quizá el silencio dé paso a la reconciliacion silenciosa... aunque también puede ser la manta que cubre la herida que seguirá sangrando en el tiempo. Yo solo tengo claro, que en una pareja no debiesen existir mas códigos que la comunicación. Hablar lo que te pasa, y no pensar tanto en lo que el otro estará pensando. La "duda mata". El interes por superar una discusión, siempre tiene que nacer de las dos partes. Cuando no es así, estamos frente a lo que probablemente será una relación victima-victimario, la que lamentablemente será sumamente tóxica para una de las partes.