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martes, 22 de septiembre de 2015

Ventanas

Un día salio de esa historia. Pero en realidad no había salido. No tenia intenciones. ¿Cual era su objetivo?
Habían sido años de vivencias. Experiencias maravillosas. Algunas de las cuales aún seguín viniendo a su cabeza una y otra vez, como un fantasma. Fantasma que le producía un miedo atroz, porque se sabía que si en algún momento se topaba nuevamente con él, todo el sufrimiento se pondría en funcionamiento de nuevo. Si, había pasado el tiempo, y la historia había acabado. Se había acabo por la distancia. Porque con la distancia las pasiones se resienten, se enferman de desconfianza, de celos, de miedo. Se enferman y se convierten en nuevas sensaciones que desconocemos. Que desconocemos y no podemos controlar. Y asi pasó, como la pasión y el amor perpetuó se desintegró sin más.

¿Pero quien se había mentido?  ¿Fue ella en su espera? ¿Fue el en su ausencia?

Como haya sido, ella ya no formaba parte de la historia, pero habia dejado una ventana abierta. Porque queria saber que significaba ya no estar ahi. Que significaba observar algo que ya no formaba parte de si misma y que nunca lo fué. ¿Por que sometia a la crueldad de la ventana cuando podía y tenía tiempo?

Estaba esperando una pasión que fuera capaz de borrar lo que había vivido, pero ahi estaba aun la ventana abierta, dejando que el viento apagara cualquier pasión que pudiera volver a brotar de su pecho. En realidad tenía miedo, porque había descubierto que tras aquella ventana abierta, en el fondo había otra , y otra ventana más. Había dejado un rastro de ventanas abiertas en su vida, que seguían soplando los vientos del pasado, apagando sus ganas de vivir en el presente.



lunes, 6 de abril de 2015

Grey Tour



Tarde gris. Sumergido en mi habitación y en la oscuridad artificial, que provocaban las cortinas cerradas. Se escuchaban las primeras gotas de la lluvia rebotando sobre la cornisa, como una marcha de pequeños seres, que anuncian la llegada de un carnaval.

Tarde gris, y un día feriado. Completamente solo encerrado por el clima y los sentimientos.

Pensamientos grises como el día. Reiterativos. Algunos complejos, otros que vagaban sin rumbo fijo, dejando a su paso una estela de dudas. Todos ellos,  se daban cita en mi cabeza en aquel momento. La nostalgia del tiempo perdido, que se hacía presente en aquella tarde gris.

Salgo a caminar. En medio de la lluvia y la música que sonaba tenue en mis oídos, tratando de buscar un poco de calma, respirando el frio aire de Abril, que me recordaba a mi niñez.

No había calma por supuesto, solo había caos y tristeza. No existían las palabras correctas ni las palabras incorrectas. Solo quería salir de esa situación, esperando que el camino que tomaría esa tarde, hiciera el resto. Caminar sin rumbo. 

Tomo el bus con destino a ninguna parte. Gente abrigada sube tímidamente mientras tratan de cobijarse del frio. Al fondo, la cúpula gótica de la catedral, apuntando hacia el cielo como una flecha gigantesca. La micro baja hacia un túnel, que parece la boca de un gigante hambriento. Apenas me levanto y toco el timbre. Me bajo.

Finalmente, estaba ahí. Parado en una catedral gótica que siempre quise visitar. Interrumpí la liturgia con mi presencia. Hacia frio al interior. Y ahí me quede sentado tratando de aclarar las ideas y entender en lo que todo se había transformado hasta ese punto. No había respuestas. Al menos no las que quería o pretendía obtener. Solo interrogantes cada vez más profundas que se fueron haciendo una pesada carga para aquella tarde. Dios estaba calentándose las manos o tomándose un té. 

Definitivamente no estaba ahí.

Regreso a mi hogar. Enciendo la luz de mi mesa de noche. Tengo los zapatos mojados y los pies también. Ahí donde alguna vez estuviste acurrucada, solo quedaba un espacio vacío en donde solo hay desprecio y orgullo. Tomo el teléfono y simulo marcar. Simulo hablar, mientras afuera la lluvia comienza a tomar fuerza y su sonido me tranquiliza. Me sumerjo en las tinieblas de esta tarde, abrazado por la indiferencia de los recuerdos.

Se había acabado el tour gris de aquella tarde.

jueves, 19 de febrero de 2015

El Ataúd



Se despertó como todas las noches, tratando de distinguir si estaba dentro de un sueño, o una pesadilla. La oscuridad lo engullía con facilidad, mientras los latidos de su corazón se aceleraban con prisa. El despertador sonó como costumbre a las 3 de la mañana. 

Trató de reincorporarse difícilmente a la realidad, entre una mezcla de sollozos y agitada respiración. Le zumbaban molestamente los oídos y un sentimiento indescriptible se instalaba en su pecho. Lo conocía, sabía que era, pues no era la primera vez que lo experimentaba, pero en esta ocasión tenía una percepción diferente de él.

Muchas veces, durante incontables meses repitió esta rutina. Cada vez que despertaba, añoraba poder abrazar a alguien en medio de esa oscuridad, alguien que pudiera protegerlo de aquella siniestra canción de muerte nocturna que lo atormentaba, la misma que ahora penetraba lentamente en su pecho y lo llenaba de angustia y aflicción. Estaba solo. Ya no había nadie ahí para él.

Puso atención en aquella voz interior, a aquel gemido, a aquel sentimiento de aflicción.
Por unos minutos, logro callar los demonios que despertaban a esa hora en su cabeza, los que se afanaban a entonar un coro ciclico y destructivo, que debía alimentarse del pasado, de la perdida. De concentrarse en el dolor.

En medio del silencio trato de resolver el enigma oculto de aquella inconsciente liturgia de alborada.

Un escalofrío recorrió su cuerpo., mientras perplejo, descubría la realidad.

Quien clamaba en la profundidad, era el mismo, enterrado en aquel ataúd que creía sería su cuerpo. Su vida, sus anhelos, sus expectativas. Todo había cambiado. Pero aún se aferraba con fuerza, casi demencial, a lo que ya no estaba más.

No era necesario estar muerto, para estar enterrado en vida. Eso fue lo que aprendio aquella noche, mientras los demonios miraban con recelo, como su catedral nocturna, se había derrumbado.




miércoles, 11 de febrero de 2015

Errores # 1



¿Qué es lo que había sucedido? ¿Había cometido un error en pedir ayuda a quien amaba? ¿Por qué obtuvo en cambio, una sórdida respuesta a su solicitud? ¿Por qué tenía una muralla de indiferencia en frente? ¿Tenía que sobre eso, soportar aquel castigo que significaba que lo abandonaran, sin mediar palabra alguna? ¿Cómo tendría que haber reaccionado? ¿Amablemente? ¿Humildemente? ¿Humillarse?

 El sentido común indicaba que en ese preciso momento, debió haber terminado con todo. Es decir, ¿De que servía convivir con una persona que no estaba dispuesta a ser una compañera, sino una carga? Una persona que mantenía las puertas cerradas de su mundo, mientras el trataban de comprender una y otra vez que era lo que había hecho mal. La quería más que a nada, se había convertido en su amor ideal.Pero también en una quimera.

Pero perdió el control, y pensó que vaciar su furia en contra, sería una manera de liberarse. Lamentablemente, esa estrategia no tenía sentido: La otra persona estaba cubierta por un manto de indiferencia de la que ya había hecho gala en situaciones anteriores. Finalmente el volcar toda la rabia, solo le significo hundirse en un inexplicable sentimiento de culpa, que tenía solución únicamente en recuperarla a como diera lugar. La única verdad es que se sentía tan solo y dolido, que no soportaba tener que vivir nuevamente la soledad.
¿Recuperarla? ¿A qué precio? ¿Qué había hecho tan malo durante todo ese tiempo para que ni siquiera hubiera existido un ápice de cordura en aquel conflicto en donde se encontraba?

¿Por qué no simplemente todo pudo haberse solucionado con un dialogo sincero entre las partes? ¿Por qué tuvo que abandonarlo, colocando el orgullo por sobre todo lo que significaba aquello para ambos?

Pidió perdón, y solo consiguió alimentar a aquel ser egoísta que tenía al lado, quien además de haberse comportado indiferentemente frente a su dolor, agregó una serie de condiciones para volver a estar a su lado. Eso incluía incluso, dejar de lado a sus amistades, someterse a una vida a su lado, sin futuro, sin poder siquiera atreverse a exigir algo. Estaba sin control, y aún no se explicaba por qué aceptó vivir todo ese proceso. Pero lo aceptó. 

Pasó el tiempo, y el ciclo se reiteró en innumerables ocasiones. Y cada vez el dolor se iba agigantando en su interior. La otra persona nunca preguntó por él. Nunca le interesó. Solo tenía claro que tenía un súbdito al que podía doblegar a su antojo,  al que odiaba y quería. Pero no era más que una carta descartable dentro de las múltiples opciones que se le ofrecían constantemente. 

Hasta que un día, todo ese sufrimiento que había experimentado, hizo cortocircuito en su cabeza. La otra persona finalmente se alejó por una última vez, sin siquiera dirigirle la palabra. Nada había cambiado, desde la primera vez.

¿Qué había en la cabeza de la otra persona, aparte del odio, y el dolor? ¿Qué había detrás de ese ciclo que se repetia una y otra vez?  

Solo había algo claro, la absoluta responsabilidad de prolongar su sufrimiento, no dependía más que de él.


martes, 10 de febrero de 2015

500 Days of Summer (¿500 días con ella?)



500 Días… ¿Con ella? (500 Days of Summer)
 
“Tom  (Interpretado por Joseph Gordon-Levitt) es un joven arquitecto, dedicado a un rutinario trabajo como escritor de tarjetas de felicitación, viviendo una vida sin mayores sobresaltos, hasta que un día aparece en su trabajo,  la joven Summer Finn (Zooey Deschanel), una atractiva chica, hija de padres divorciados. Tom se enamora rápidamente de Summer, con quien comienza un romance idílico, que abruptamente, le hará reestructurar su manera de pensar sobre el amor verdadero”.

Es curioso lo que significo esta película para mucha gente. Personalmente, escuché mucho de ella durante un tiempo, pero jamás me interesó verla.  Un día sin embargo, decidí echarle un vistazo, para comprobar algunos mitos que circulaban en internet de ella (El odio a la protagonista por ejemplo) y salir de dudas. 

 Me quedo claro al final de cinta, porque la mayoría termino odiando a la protagonista femenina, pero lo que más me llamo la atención, fue que muy pocos repararon en la conducta del protagonista de la cinta y el mensaje que pretendía entregar la película desde un principio: “Esto es una historia de chico conoce a chica. Pero más vale que sepas de entrada que no es una historia de amor“. Definitivamente 500 Days of Summer no es una cinta de amor ni romanticismo, sino más bien, todo lo contrario: es una historia de desamor. Es más bien una advertencia a brazo alzado, sobre todo para el público masculino.

A continuación algunos spoilers mayores de la cinta (si no la has visto,  deja de leer!)

Si bien la película tiende a presentar como hilo principal, como transcurre la historia de Tom, enamorado de Summer, la cinta se enfoca precisamente, en las desventuras que tuvo que experimentar una vez acabo su relación. Como tuvo que volver a enfocarse en sí mismo, ser leal a sus proyectos, luchar contra el sufrimiento de darse cuenta, que el único que se “engancho” en la relación fue el.  Expectativas versus la realidad. Despertar amargamente de toda aquella fábula que inventó en su cabeza respecto a la chica de sus sueños.

Que quede claro, que no tengo nada en contra de la protagonista: Summer nunca tuvo nada claro respecto a lo que deseaba en la vida. En cada película y libro que compartieron con Tom, veía con nostalgia algo que no podría alcanzar jamás con Él. Es por eso que en el tiempo, Tom no fue más que un medio para “no estar sola” mientras aparecía aquel ser que supuestamente la haría feliz. 

Es por eso que su relación pasó a ser algo sin mayor importancia y que cuando llegó el momento descartó sin más, agregando por cierto el hecho de que Tom le facilito el duelo durante un buen tiempo del metraje de la cinta. Fue precisamente por eso que al cabo de un escaso tiempo, Summer pudo sentirse completamente segura de tomar la decisión de casarse. Tom le había ayudado sin querer, a posicionarse ante su nueva pareja sin dolor alguno, ni sentirse sola. ¡Felicidades Tom! 

Debo admitir que de alguna manera, me sentí identificado con el personaje. Pero aunque parezca cruel, la vida es así de determinante en lo que respecta a relaciones. No necesariamente la gente busca relacionarse para estar feliz, sino que para ocultar el inmenso dolor que ocultan en sus corazones.

Bueno, al terminar el metraje, me pregunté ¿Y qué pasaría con Tom? Pues es claro que entendió completamente la moraleja al final de la cinta: “Tom finalmente aprendió que no existen los milagros. No existe tal cosa llamada destino. Nada está destinado a ser. Él lo sabía. Estaba seguro de ello ahora.

-Mi nombre es Tom.
-Encantada de conocerte. Yo soy Autumn.”

Después del verano, siempre llega el Otoño.